| Una noche la indecisión se encontró con la valentía en la orilla de un pequeño río. La indecisión lloraba amargamente. -¿Qué te pasa?- preguntó la valentía. -Lloro porque me da miedo cruzar el río- contestó la indecisión. -Pero si apenas hay agua...- dijo la valentía y con dos graciosos saltos se plantó en la otra orilla. Triunfante, quiso volverse para animar a cruzar a su amiga. Sin embargo no la encontró sorprendida ni esperanzada. La indecisión seguía llorando. -¿Qué te ocurre?- gritó la valentía desde el otro lado. -Ahora sabes que puedes pasar... ¿Por qué lloras?- -Lloro por todo el tiempo que he perdido llorando-. La valentía no alcanzó a escucharla, y continuó su camino. Hay oportunidades que solo se tienen una vez en la vida. Un viaje, un paso, una mirada, un momento, una persona... son esos intensos instantes en los que o lo tomás o lo dejás. No hay vuelta atrás. No hay lugar a la reflexión. Sólo impulsos, corazonadas, presentimientos. En mi caso no caben los lamentos. Detesto los “si hubiera”. Cualquier justificación es buena ante el posterior lamento de "por qué no lo hice", "por qué no se lo dije". Falta de coraje, de arrojo. Miedo, inseguridad, indecisión. Yo no las soporto. Al cobijo de lo conocido qué fácil es admirar a los que se aventuran. Mas qué difícil resulta atreverse para quienes se conforman con admirar y entender, para quienes teniendo todo de frente no dan el paso. Masoquista, quizás, pero al final se vuelve satisfactorio contemplar, bajo la manta de la nostalgia, las oportunidades que uno mismo se ha dado de atreverse a cambiar el rumbo, a desafiar al destino; decir que es una locura, y sin embargo hacerlo. Se gana o se pierde, pero no se deja espacio para la duda. El sonido de su silencio me hizo romper en desesperación e insistirle en que se decida. Después, el tronido de los hielos en un trago me hizo pensar en mis valentías, y en la reflexión de haber emprendido un viaje, de haberlo arriesgado, de seguir arriesgando… de al menos intentarlo. La vida es aquello que sucede, mientras uno se empeña en hacer otros planes. |
6.12.06
Maldita indecisión
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4 comentarios:
Extraordinario el post y la pequeña fábula que hace de ejemplo.
No me vendría mla, en lo personal, leerlo varias veces porque soy dubitativo en exceso.
Decía Cervantes que era mejor no ser ni temerario ni cobarde pero que si era preciso dar un paso en esta vida, siempre sería mejor darlo hacia la temeridad.
Saludos.
Un viaje, un momento, una persona. Qué real.
Hay personas que se encuentran en situaciones que son fundadas sólo en un poco de magia..
Y es tan lindo.
Una mirada. Hay también momentos tan oportunos para mirarse.
Definitivamente, la duda acaba con la valentía.
Hay que accionar.
Un placer, realmente.
Muy bueno el post y muy edificante. Gracias amigo.
La duda mata, dice el dicho...
Mucho mejor argumentado en tu post...
¡Saludos!
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